jueves, 26 de abril de 2012

Algo fundamental en nuestro trabajo y que se resume en dos palabras:






TE ESCUCHO



Sentémonos, te escucho.


Tu tristeza y tu dolor, de dónde viene ?


tu ansiedad y tu angustia, por qué está?


tu cansancio de los mil intentos, podrás uno más?


Te escucho para que puedas escucharte tú,


me hablas para poder hablarle a tu inconsciente,


callas y es cuando más hablas y te escucho atenta.


Te escucho y entre las preguntas que te haces


y entre las que puedes responderte, ahí me encuentras


recogiendo tus palabras, tu ira, tu miedo, tu recuerdo,


las ausencias e invasiones de la infancia,


los duelos y temores de la adolescencia, ¿cuántos resueltos?.



Te escucho y asoman los primeros brotes de una


represión fallecida, y comienza el ser a vivir,


respira tímidamente, sólo es el principio.


Te escucho y como si de un mar se tratase


tus palabras van y vienen, giran y se levantan


caen y vuelta a empezar, la tormenta arrasa


y se deslizan los significantes.


Te escucho y ya no estás en el mismo lugar


aunque seguimos en las mismas butacas,


y aquellas palabras se perdieron entre la tinta y


el papel y surgieron otras, poderosas, rebosantes,


atrevidas, unánimes, serenas ya por fin.


Te escucho, sesión tras sesión


siempre te escucho.





















1 comentario:

  1. El escuchar a las personas que exponen un problema, es esencial para poder ayudar a encontrar la solución

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